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Natalia & Luis

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Natalia & Luis
Fotografías: Jona Graci Martín

Cuando el tiempo, la vida y el destino decidieron coincidir. Estar en el mismo lugar y no coincidir hasta el momento indicado fue, sin duda, lo mejor para ambos.

Un escenario con alma e historia

Natalia y Luis se conocieron cuando eran niños, ya que sus padres son amigos. Aunque no conservan recuerdos claros de esa etapa.

Con el paso del tiempo, sus familias siguieron viéndose con frecuencia, aunque ellos, ya más grandes, estaban inmersos en sus propios mundos. Durante años, sus caminos avanzaron en paralelo sin cruzarse del todo.

Fue hasta la pandemia cuando el destino volvió a intervenir. La mamá de Luis comenzó a visitar cada vez más la casa de Natalia; las reuniones se alargaban, a veces hasta entrada la madrugada. Al volver a casa, compartía con entusiasmo cada detalle de esos encuentros. Sin saberlo, esos relatos despertaron en Luis una curiosidad distinta. Bastó eso para que retomara una antigua costumbre: acompañar a sus papás a esas reuniones… y dejar que la historia continuara.

Natalia recuerda perfectamente la primera vez que Luis fue a su casa. No por exagerar el romanticismo, sino porque coincidió con el cumpleaños de su hermana. Al verlo, quedó encantada con sus ojos y sus pestañas, esa bendición inexplicable que parece exclusiva de los hombres, pero no solo fue eso. Su esencia noble y gentil la cautivó al instante. Tanto así, que no dudó en escribirle a sus amigas para decirles que, sin duda, esos ojos eran los más bellos que había visto.

Natalia & Luis

El arte de capturar la esencia

Ese día comenzó todo. Luis empezó a acompañar cada vez más seguido a su mamá a las reuniones. La mamá y las hermanas de Natalia eran muy atentas con él; Natalia, en cambio, nunca ha sido fan de ser anfitriona. Curiosamente, eso despertó la intriga de Luis: no sabía si a ella simplemente le daba igual, si él era insignificante para ella o si así era su personalidad. En parte era así, pero la atracción ya estaba ahí… solo que Natalia no quería demostrarlo, después de todo, sus mamás eran amigas.

No pasaron muchas reuniones antes de que Natalia comenzará a notar cierta atención de Luis hacia ella: más coqueteo, miradas discretas, sonrisas cómplices. De pronto, nada. Indiferencia total. ¿La respuesta de ella? Actuar igual. No iba a demostrar interés si no era mutuo. Pero entonces volvía la atención… y luego el silencio. Ahí quedó claro que los hombres pueden ser bastante extraños al momento de coquetear.

Más adelante, entre pláticas y mensajes, decidieron salir. Luis la llevó a la playa, un plan que Natalia había intentado hacer días antes con su mamá y no se había logrado. Bastó comentárselo para que, en poco tiempo, el plan ya estuviera hecho.

Natalia & Luis

La belleza auténtica del gran día

En esa cita, hablaron durante horas. Ese día, Natalia sintió algo diferente, algo más íntimo. En la siguiente cita ocurrió lo mismo. Poco a poco, se dieron cuenta de que, pese a no ser iguales ni compartir los mismos intereses, conectaban de una manera especial, única, difícil de explicar y que no se siente con cualquiera.

Tiempo después llegó la conversación inevitable. Llevaban poco más de un mes saliendo cuando surgieron las preguntas: ¿hacia dónde iban?, ¿qué intenciones tenían?, ¿qué esperaban el uno del otro? Natalia sabía que Luis no creía en las relaciones y que para él eran una pérdida de tiempo. En gran parte, esto venía de las decepciones amorosas que había vivido su hermano y de lo mal que la pasaba después de cada ruptura. Para Luis, eso significaba: “No quiero exponerme a eso”. Natalia, en cambio, siempre ha creído que cada persona debe vivir sus propias experiencias y aprender de lo que siente y vive.

Cuando hablaron de lo que sentían, Luis fue directo: “¿Qué es lo que quieres? ¿Que solo seamos amigos y salgamos o qué piensas?”. ¿Qué pensaba? Natalia no sabía si reír o gritar. Guardó la compostura y fue clara: “Conmigo las cosas se hacen bien o no se hacen”. Eso bastó para cambiar su semblante; parecía que acababa de aceptar un reto… y así fue.

Lo demás es historia. El primer año fue el más difícil, pero lograron superar la prueba. Ambos acordaron no ser una pareja que termina y regresa constantemente: si algún día terminaban, sería definitivo. Ese acuerdo los ayudó a valorarse más, a pensar antes de decir algo que lastime y a no actuar desde el enojo.

Natalia & Luis

Después de casi cuatro años de novios y muchas pruebas que la vida les puso, se comprometieron. Hoy suman cinco años de novios y casi cinco meses de casados. Con la dicha de hablar por ambos, saben que eligieron a la persona correcta en el momento indicado. Cada uno tenía que vivir su vida, disfrutar su adolescencia y descubrir qué esperaba y qué no permitiría en una relación.

Iban a la misma escuela, pero nunca coincidieron. Hubo reuniones donde no se vieron. Y, aun así, pese a estar casi en los mismos lugares, Dios, la vida o en lo que cada quien crea, los unió cuando tenía que ser.

¡Felicidades Natalia & Luis!

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