Novias de México

Marta & Javier

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Magia frente al mar: una boda frente al mar de Manzanillo, que brilló con amor, detalles únicos y momentos inolvidables.  

Desde el primer instante, Martha y Javier supieron que no querían solo una boda: querían crear un momento capaz de quedarse para siempre en el corazón de quienes los rodeaban. Un día donde el amor se sintiera en el aire, en los abrazos, en cada detalle cuidadosamente pensado. 

Un inicio lleno de emociones y preparativos

El 1 de marzo de 2025 se convirtió en esa fecha inolvidable, marcada no solo por la promesa de amor eterno, sino por la forma en que lograron transformar una celebración en un recuerdo vivo, luminoso, imposible de borrar. 

El escenario elegido no pudo ser más perfecto: el Hotel Las Hadas by Brisas en Manzanillo, Colima. Frente al mar, con un entorno natural impresionante y una atención impecable, el lugar se convirtió en el cómplice ideal para vivir el mejor día de sus vidas. 

La celebración comenzó un día antes con la llegada de los invitados. El ambiente se llenó de abrazos, risas, reencuentros y esa energía única que solo el amor puede generar. Disfrutaron del sol, la playa y la alberca, creando recuerdos incluso antes de que la boda comenzara. Por la noche, un rompehielo animó a todos con música, copas en alto y una sorpresa inolvidable: el novio dedicó una serenata con mariachi a su futura esposa. Más tarde, un grupo versátil mantuvo viva la fiesta hasta la madrugada. La celebración ya había comenzado. 

La mañana del gran día despertó con nervios, emoción y el corazón latiendo fuerte. La pareja compartió un momento íntimo antes de separarse para alistarse. Él pasó la mañana acompañado por amigos y familiares; ella, rodeada de calma y complicidad, comenzó a prepararse para el “sí, acepto”. 

El maquillaje, a cargo de Backstage by JM, resaltó su belleza natural con un toque de sofisticación y frescura, perfecto para una novia que quería lucir auténtica, luminosa y segura. El novio, en un momento íntimo, fue peinado y vestido con ayuda de su madre y hermana. Recibió un reloj de manos de su mamá, un regalo simbólico que llevaría no solo en la muñeca, sino también en el alma. Ya listo, partió rumbo a la iglesia, mientras intentaba memorizar sus votos, aunque los nervios jugaban en su contra. 

Ceremonias llenas de significado 

La ceremonia religiosa tuvo lugar en Nuestra Señora del Rosario, en Salagua Centro, a tan solo diez minutos del hotel. Caminar hacia el altar del brazo de su madre fue uno de los momentos más significativos del día. Al ver a su novia, las lágrimas brotaron. Ella llegó acompañada por su padre, quien le entregó su mano antes de comenzar una misa llena de emoción. Los votos fueron pronunciados con voz temblorosa, pero con total certeza. El “Sí, acepto” retumbó no solo en sus corazones, sino en todos los presentes. 

Al regresar al hotel, los esperaba la ceremonia civil, celebrada en Plaza Albina justo al atardecer. Fue breve, íntima y conmovedora. Un intercambio de palabras sencillas, pero cargadas de verdad, selló el compromiso desde el corazón. 

Una recepción chic frente al mar  

La recepción tuvo lugar en Playa Duende, donde 174 invitados fueron recibidos para el banquete. Mientras ellos tomaban asiento, los recién casados hicieron una entrada triunfal entre servilletas ondeando al ritmo de la música. Saludaron mesa por mesa, agradeciendo la presencia de cada invitado y tomándose una foto con cada grupo al ritmo de una sola canción. Una locura hermosa, llena de risas y abrazos. 

La cena fue un deleite sensorial: primero, una crema de calabaza con croûton de queso; luego, escalopas de res en salsa de champiñones acompañadas de puré de papa y verduras a la mantequilla, así como un filete de dorado a las finas hierbas con puré de espárragos y jitomate a la provenzal. Los postres cerraron con broche de oro: pastel de queso con fresa y salsa de naranja, y una tentación de chocolate inolvidable. 

La noche continuó con el baile de los novios con sus padres, para finalizar con el esperado “primer baile” como esposos. Una coreografía sencilla pero llena de emoción que encantó a todos. Y entonces comenzó la verdadera fiesta. DJ Fido Dido puso el ritmo perfecto para una celebración que no bajó la energía en ningún momento. Fue una explosión de música, alegría y conexión. 

Ver a cada invitado sonreír, bailar y sentirse parte de algo verdaderamente especial fue, para la pareja, el regalo más valioso de su gran día. Si bien la atención impecable del hotel y la belleza natural del entorno jugaron un papel importante, lo que realmente hizo única esta boda fue la atmósfera de amor genuino que la envolvió desde el primer momento. 

Todo se desarrolló en un escenario diseñado con sensibilidad y propósito por María Camacho, la wedding planner que supo interpretar los deseos de la pareja y darles forma en una celebración armoniosa, elegante y profundamente emocional. El montaje, de estilo minimalista y moderno, dejó que la belleza hablara en los silencios: en cada flor, cada espacio, cada gesto pensado con intención. Sin excesos, pero con un significado que lo decía todo. 

Hoy, al recordar ese día, la magia aún flota en el aire. Porque su boda fue el comienzo de la aventura más hermosa: su vida juntos. ¡Felicidades! 

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